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📝 Artículo del Blog
📅 8 de enero de 2026✍️ Iglesia Camino de Paz

Vence la Ansiedad y el Agotamiento: El Poder Secreto de Descansar en Dios

Vivimos tiempos donde el agotamiento mental y emocional se ha convertido en una epidemia silenciosa. Las estadísticas recientes son alarmantes: la ansiedad, el estrés y el burnout (síndrome del quemado) están afectando a millones, y lamentablemente, el pueblo de Dios no es inmune a esta realidad. A menudo creemos que nuestra valía o nuestras bendiciones dependen de cuánto nos esforzamos, de cuánto corremos o de cuánto nos "preocupamos" por los problemas. Sin embargo, la Biblia nos presenta una lógica completamente opuesta a la del mundo: para avanzar, a veces es necesario detenerse.

Dios nos llama a una dimensión superior de fe donde la actividad frenética no es sinónimo de productividad espiritual. Al igual que un salvavidas no puede rescatar a una persona que se agita violentamente por el pánico, Dios muchas veces espera a que dejemos de "pelear" con nuestras propias fuerzas para poder intervenir poderosamente. Este mensaje es una invitación a soltar el control, a dejar de intentar ayudar a Dios y a posicionarnos en el lugar donde los milagros ocurren: el lugar del reposo absoluto en Su soberanía.

El Descanso como Estrategia de Salvación

El profeta Isaías nos entrega una llave maestra en el capítulo 30, versículo 15: "En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza". Humanamente, esto parece contradictorio. Nuestra mente lógica nos grita que debemos "hacer algo" para merecer la bendición, para solucionar la crisis financiera o para sanar una relación rota. Sin embargo, el Señor nos enseña que la salvación —entendida no solo como vida eterna, sino como liberación de la angustia, la depresión y la dificultad diaria— se activa cuando decidimos confiar en lugar de afanarnos.

Ir en contra de la corriente del mundo significa entender que no luchamos para obtener la victoria, sino que luchamos desde la victoria. Cuando intentamos resolverlo todo con nuestro intelecto y nuestras fuerzas limitadas, entramos en un ciclo de desgaste que nos roba la paz. Dios no necesita nuestra "ayuda" operativa; Él necesita nuestra fe. El descanso no es pereza ni inactividad; es una postura activa del espíritu que declara: "Señor, yo no puedo, pero Tú sí puedes". Es en ese silencio interior donde la voz de Dios se hace audible y Su poder se perfecciona.

La Batalla no es tuya, es de Dios

La historia del rey Josafat en 2 Crónicas 20 y la de Moisés frente al Mar Rojo en Éxodo 14 nos recuerdan una verdad fundamental: hay guerras que no nos corresponde pelear. Cuando el enemigo viene como una multitud a amedrentarnos, la instrucción divina suele ser: "No temáis... estad quietos y ved la salvación de Jehová". A menudo, nuestra ansiedad proviene de querer asumir un papel que solo le corresponde al Todopoderoso. Estamos tan ocupados "moviendo las aguas" que no permitimos que Él abra el mar.

Debemos comprender que cuando Dios guarda silencio o nos pide quietud, no es porque nos haya abandonado, sino porque está preparando el escenario para Su gloria. Querer luchar cuando Dios dice "espera" es tan peligroso como dormir cuando Dios dice "avanza". La verdadera fe reconoce que hemos sido alistados en un ejército donde el General ya ha ganado la guerra. Las armas de nuestra milicia no son el estrés ni la preocupación, sino la adoración y la confianza radical en que Él está obrando a nuestro favor, incluso (y especialmente) mientras nosotros dormimos o descansamos.

Sentados en Lugares Celestiales: Nuestra Verdadera Posición

Para comprender profundamente el descanso, debemos mirar nuestra identidad en Cristo. Efesios 2:6 declara que Dios "nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús". Físicamente puedes estar en una iglesia, en tu trabajo o en tu casa, pero espiritualmente estás sentado en el trono de autoridad junto a Cristo. Estar "sentado" es la postura bíblica de una obra terminada. Dios creó al hombre en el sexto día para que su primer día completo de vida fuera el séptimo: el día de reposo. Fuimos creados para entrar en el descanso de Dios, no para trabajar por él.

Esta revelación debe cambiar la manera en que enfrentamos la vida. Si estamos sentados con Cristo, estamos por encima de la depresión, por encima de la escasez y por encima de cualquier circunstancia terrenal. En Cristo no hay angustia, no hay burnout, hay plenitud de vida. Cuando operamos desde esta posición de autoridad, dejamos de pedir como mendigos y empezamos a recibir como hijos herederos. No hacemos cosas buenas para que Dios nos ame o nos bendiga; hacemos cosas buenas porque ya somos amados y bendecidos. Esa gratitud es el motor de una vida cristiana sana y libre de ansiedad.

Exhortación Práctica

Hoy te invito a hacer un alto en tu camino. Si has estado sintiendo que el peso del mundo está sobre tus hombros, suéltalo. Deja de intentar "ayudar" a Dios con tu preocupación. La próxima vez que la ansiedad quiera tocar a tu puerta, recuerda tu posición: estás sentado/a en lugares celestiales. Declara sobre tu vida: "Esta guerra no es mía, es del Señor". Entra en Su reposo, confía en Su gracia inmerecida y prepárate para ver cómo Él pelea por ti mientras tú disfrutas de Su paz.

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Escrito por Iglesia Camino de Paz

Publicado el 8 de enero de 2026

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